Elizabeth Andrade: "lo que se necesita es ser fuertes, estar unidos y empáticos con nuestras luchas"

15 de Julio, 2019

Durante el 6 y 7 de Julio estuvimos en el IV Encuentro de la Red de Organizaciones Migrantes y Promigrantes, en el Centro Comunitario de la Población Amanecer de Temuco. Más de 20 organizaciones de Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Santiago, Quintero, Concepción, Temuco, Puerto Montt y Punta Arenas, se juntaron para compartir la palabra, aprender desde cada uno de los territorios, y coordinar acciones para construir un futuro en conjunto. Una de las personas fundamentales para el trabajo desarrollado durante las dos jornadas de trabajo fue Elizabeth, con quien pudimos conversar sobre Antofagasta, el proceso de empoderamiento de las organizaciones de base y la crisis humanitaria en la frontera norte de Chile.


¿Cual es tu mirada de Antofagasta, desde el ser migrante y el trabajo desde las organizaciones sociales?

La situación de Antofagasta es algo complicada. Es un espacio de mucho tránsito, donde entra y sale mucha gente, y el proceso de discriminación es muy fuerte. No solamente con las comunidades negras, sino con todas las comunidades migrantes. En el tema de vivienda y en campamentos, por ejemplo, existen cerca de siete mil familias, y de ellas, el 89% son migrantes, y esto en espacios gubernamentales ya es un problema.

Nosotros intentamos, pero es difícil trabajar con gobiernos de derecha, y más con una Alcaldesa que dice que su foco de atención no son los migrantes, ni mucho menos la gente que vive en campamentos. Entonces la lucha es doble. Y la Red (Nacional de Organizaciones Migrantes y Promigrantes) se ha convertido en un espacio de contención. Un espacio donde la gente sabe que puede llegar a una organización que es promigrantes, en este proceso tan decrepitado, de Regularización Migratoria.

Nosotros ahora estamos tratando de aprender, porque es un proceso de aprendizaje diario, de cuáles son nuestros derechos, de cómo tenemos que actuar. Esa es mi posición como extranjera, vocera, y presidenta de la colectividad Peruana: ser una portavoz de los Derechos Humanos. Esa es la única manera en la cual nosotros y nosotras nos sentimos protegidas para poder continuar en esta lucha, que no es fácil.

Te vulneran de todas las formas, y si nos ponemos a discriminar las luchas, no esta bien, por que las luchas son las mismas. Nosotros lo vemos día a día: con un vecino que no le pagan sus imposiciones, o le pagan menos por el hecho de estar amenazado de que si sale de donde está trabajando va a perder su visa, con el temor de ser expulsado, o de nosotras mismas, que vivimos en un campamento y estamos expuestas a que mañana a las 2 o 3 de la mañana, como ya lo han hecho, nos desalojen abruptamente sin pensar que hay niños, personas.

Ahí viene un proceso de denuncia, comunicacional, donde comenzamos a decir, bueno, esta lucha no es sólo mía, es de todos, trabajemos juntos. Se trata de empezar a construir justicia social, y ver qué le corresponde hacer a cada uno de nosotros y nosotras.

¿Qué reflexiones haces del trabajo que está desarrollando la Red Nacional de Organizaciones Migrantes?

Estamos creciendo. Este es el IV año que participamos en el Encuentro de la Red Nacional, y veo bastante empoderamiento en las organizaciones, y sobre todo en las organizaciones migrantes, que hemos aprendido ya a visualizar más el tema de trabajo a nivel gubernamental. También el mirar que nuestros compañeras y compañeros promigrantes, chilenos, que son nuestros hermanos, están cada vez más convencidos de que sí tenemos que trabajar de la mano. Estamos creciendo juntos, el hecho que ya hablemos de macrozonas, y poder trabajar continuamente con todos y todas de una manera articulada, a nivel nacional, habla de un referente más potente. Que se hable desde las coordinaciones que han venido a participar, y a ser parte de esta unidad de fuerzas, eso es lo que se necesita. Ser fuertes, estar unidos, ser empáticos con nuestras luchas.

El movimiento de pobladores, por ejemplo, no solamente se moviliza por la vivienda digna. También contra las AFP, por el aguante de los profesores, denuncias por mujeres que han sido asesinadas, femicidios. Estamos en la lucha de Ximena Cortés, una mujer chilena asesinada, que hasta ahora no se soluciona, sólo por el hecho de que su marido es militar. Son cosas así las que estamos mirando, desde un concepto, que se está transformando en nuestro ADN: ser sujeto de derecho. Esto nos permite mirar de igual a igual a las personas, no chilena, francesa, alemana, chino, colombiano, boliviano, peruano, ecuatoriano, sino a la persona. Y con esa persona hay que construir, de la mano, en igualdad de condiciones.

Ayer hablabas de que las y los migrantes son un aporte no solo en cuanto cocinan rico y bailan bien ¿se está conversando esta idea? ¿cómo ves esa discusión?

El tema de las colectividades ha sido difícil al principio porque, por ejemplo, cuando les decía a mis vecinos, “tenemos una reunión en la Municipalidad con el Consejo Consultivo”, me respondían “ay, pero que voy a ir a hacer yo allá, que vergüenza”. A ver, les decía yo, ¿somos una colectividad que solo baila y come? No, somos una comunidad que está exigiendo que nuestros derechos sean conocidos.

Por eso también trabajamos directamente con los Consulados, exigiéndoles que se hagan cargo de las cosas que están pasando con sus compatriotas, que sean mediadores con las autoridades Chilenas. La comunidad Peruana ha estado trabajando así, directamente con el Consulado Peruano de Iquique. Tenemos reuniones constantes, tratando de que la Colonia que trabaja en Calama, en Iquique, de Antofagasta, que cocina y baila rico, también sea parte de un proceso de construcción social. Es lo mismo que está haciendo la comunidad Colombiana, Venezolana y Boliviana. Es un tremendo desafío, pero ya la semilla está lanzada.

¿Cómo ves la salida a la crisis humanitaria que el gobierno ha fabricado en la frontera norte, la que tiene a miles de personas intentando ejercer su derecho a migrar?

Tuve la oportunidad de ir hace un mes y medio a Tacna, fui a sacar mi pasaporte. Pude vivir en carne propia lo que está pasando con la comunidad Venezolana. Con pena decían ellos que habían sido estafados, inclusive, por mismos compatriotas nuestros, que les prometían que los harían pasar, y no era así. Es muy difícil, es triste, e impotente. Es un llamado de atención.

Nosotros tratamos de dar visibilidad en las redes a lo que está pasando, pero no nos están haciendo mucho caso, principalmente las autoridades. Ojalá que en este encuentro podamos empatizar con lo que sucede. Recordar tiempos en los que de Perú se salió huyendo una vez, de Chile se salió huyendo, Argentina. A todos nos ha tocado en alguna oportunidad haber huido. Yo tengo 25 años acá, y me salí de Perú en la época en que no tenía qué comer, y no por el comunismo ni el socialismo, sino porque no había trabajo. Se le quitó la estabilidad laboral a las personas y chao. Hay que recordar que Latinoamérica alguna vez fue a Venezuela, y se nos recibió con los brazos abiertos. Es un tema bastante complicado e inhumano. debemos exigir a los espacios locales e internacionales que se manifiesten. El derecho a migrar es de todos y todas y nadie lo puede negar.